a tomarse la vida como un bambu!



En el último tiempo he escuchado decir que profesionalmente es conveniente especializarse en cierta área de interés, de esta manera ser técnico en algún tema determinado y así lograr el anhelado ÉXITO. Esta tendencia debe haber aparecido por la desenfrenada cantidad de profesionales que anualmente producen las instituciones educacionales. Pero si comparamos esta tendencia con la historia de la evolución de las especies pasa lo contrario.
En este sentido la Paty May dice: “La superespecialización a la larga lleva a la extinción. Quizás sea útil mientras las condiciones se mantienen estables, pero cuando cambian, el exceso de adaptación lleva a una falta de recursos para tentar a otras posibilidades. En este sentido, las especies que han tenido que sobreponerse a los cambios, a las crisis medioambientales son evolutivamente más fuertes, en su camino van creando posibilidades adaptativas que saldrán a relucir cuando las condiciones lo requieran. En la evolución la fortaleza no esta dada por la fuerza, el tamaño o la rigidez de la especie, sino que por su flexibilidad, por su capacidad de adaptarse, de cambiar.
Como dice la antigua tradición China, el bambú es fuerte porque en vez de oponerse al viento se dobla ante él y de este modo, adaptándose a las circunstancias de la vida es que soportan las tormentas”.
No estoy en contra de profundizar en áreas de estudio para ser mas erudito en temas específicos, pero si creo que antes de profundizar uno tiene que cultivar su lado flexible, en cualquier momento las condiciones estables pueden dar un giro…
Por otro lado no solo es comparable con el ámbito profesional, sino que también con distintas situaciones de la vida, en donde todo cambia y como buen ser humano, tenemos que apelar nuestra capacidad de adaptación.


